8 de mayo de 2016

Clásica como la cerveza

Iba de moderna y lo que más la gustaba era lo clásico, en sus fotos filtros en blanco y negro, la música en vinilo, a todo volumen, y el concierto en su casa. Se ponía cualquier cosa y se pintaba los labios rojos en el reflejo de cualquier coche, bebía cerveza fría y templaba la noche con el calor de otros labios, en los cuales dejaba huella pero a la mañana siguiente ni ella se acuerda donde pisó. Amanecía con más resaca que ganas de vivir y se miraba al espejo para declararse a si misma otra tarde más con su propia compañía tirada en el sofá viendo una peli de esas que pringan de lo empalagosas que son.
Se queda dormida, y fin del fin de semana. Hasta dentro de cinco días donde la historia vuelve a empezar.

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