31 de agosto de 2016

Ahora Roma nos envidia

Eres ese mosquito que se mete cada noche en mi cama para picarme,
para morder cada rincón de mi piel.
Eres el edredón que me da calor cada noche, el que me da confort
y me hace pensar que Roma tiene mucho que envidiar nuestro lugar.
Eres esa mirada perdida que busca refugio en la mía y se encontraron
una noche de azar, desde entonces nuestras miradas están más que localizadas.

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