4 de septiembre de 2016

Acto involuntario

Hay veces que hablo del temor
que me supone volver a caer
una vez más
a sus pies.
Hay veces que echo de menos
esa sensación,
y la echo de menos bien
pues la echo sin hache
y el de menos lo pongo separado,
lo aclaro por si alguno todavía
a estas alturas de la vida
no se había percatado.
Hay veces que me da miedo amar,
y esas veces son todas
desde que todas las veces
atrás en la linea temporal
me llevaron a fracasar
una vez más
en la ejecución de este verbo
que tanto me cuesta pronunciar.
Hay veces que empezar a amar
es un acto reflejo
y otras un acto involuntario,
por eso yo me sigo preguntando
por qué hay veces que no lo podemos remediar.

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