29 de enero de 2016

Las pequeñas cosas superan los grandes horrores.

Todo llega, todo pasa. Ese es el transcurso de la vida.
No te preocupes si hoy tienes un mal día, si hoy has discutido con tu mejor amigo, si hoy te das por perdido.
Todo tiene su fin.
La vida te pondrá a prueba, y tendrás que superar millones de obstáculos.
Bien sea la muerte de un ser querido, una enfermedad, tus propios puñales, o los que te clava la gente, quedando reflejada su envidia.
Muchas cosas te dolerán tanto que te corten hasta la respiración.
Pensaras que será mucho mejor así, porque vivir no tiene sentido.
Pero no todo es negro en el transito que nos lleva hasta la muerte.
En ocasiones hay pequeños brotes de felicidad que nacen de la nada, y que tienes, más bien debes aferrarte a ellos como si de oro se tratasen.
Entonces empiezas a ver la vida de otra manera.
Y te das cuenta de que el resto de colores empiezan a formar parte de tu vida. 
Porque merece la pena vivir por aquellas pequeñas cosas que dan vida.
Y comienzas a apreciar tomarte una taza caliente de café, mirar la infinidad de las estrellas, escuchas tu música preferida, sales a pasar un buen rato con tus amigos, abrazas a tu familia, amas a tu perro, no le das tanta importancia al dinero, ves el atardecer sentado en el sillón...
Y luchas por todo ello, y mucho más.



Imposible

Luchar por los imposibles, puede sonar un tanto irrealista. Hecho que solo puede cometer una auténtica loca.
Loca de remate tal vez, pero ¿Quién nos prohíbe luchar por nuestros sueños?
Quizás nos estemos equivocando al pensar que nuestros sueños son completamente imposibles de alcanzar. ¿Quién los califica como imposibles? Puede que solo sean improbables, y nosotros somos los cobardes poco cuerdos por no luchar por nuestros sueños, y empezar a convertirlos en una realidad.

21 de enero de 2016

Esto no es poesía.

Leer esta carta es como sentir el dolor de mi propia muerte. Muchos la leerán y pensaran "pobre niño, lo que ha tenido que pasar" otros como yo les dará un escalofrío y unas ganas terribles de romper a llorar.
Lo que os voy a contar no es poesía, es la pura realidad.
Cuando la gente que te rodea, bien sean amigos o compañeros de clase te empieza a hacer que te sientas mal, mediante insultos, miradas despectivas, poniendo a todo el mundo en tu contra, etc, solo piensas en una cosa, morir. Si no pides ayuda, si no se lo cuentas a nadie poco a poco te vas suicidando, porque un día sin más harás una carta de despedida y harás realidad "tus sueños".
Si estas leyendo esto y la carta de Diego, verás lo dura que es la vida y el daño que pueden causar unos niños con complejo de superioridad.
Mi consejo, y mi deseo es que si alguna vez vives esta situación cuéntaselo a alguien, profesores, amigos, tus padres, familiares... Da igual quien sea ellos te ayudaran.
Pero por favor, no cometas el fallo de  borrarte del mapa, le importas a mucha gente, mucho más de lo que te imaginas, y no le des el gusto a la gente que te acosa, porque ellos no merecen ni media lágrima tuya.
Con el paso del tiempo podrás volver a mirar a la cara a la gente que te hizo daño, y serás una persona más fuerte. Todo es cuestión de tiempo, piensa en ti y en la gente que verdaderamente te quiere y todo pasará más rápido de lo que imaginas.
PD: se fuerte.